Una noche y dos miradas

1 Ago

No son todavía las nueve de la tarde-noche cuando tomo el volante de la furgoneta en la que recorreré durante las ocho horas siguientes, desde mi nueva identidad, las calles que conforman el mapa de mi pasado biográfico y mi nostalgia presente. Me iré deteniendo cada poco en un quiosco de la ONCE situado junto a un edificio donde un día trabajé, en la esquina donde tantas veces me cité con mi novia, en esa plaza que en una época de mi vida frecuenté o frente al portal donde vivían mis mejores amigos.

Ahora, amparado por el efecto distorsionador de la noche y la limitada comunicación con mi compañero, me asomo a esos lugares como quien atisba furtivamente su propio hogar desde una ventana entreabierta, participando en un juego de espejos deformantes en el que ya no acierto a discernir cuál es el original y cuál su reflejo.

Me ocurre lo mismo con el resto de la vida que observo durante ese recorrido nocturno, caluroso y obsesivo entre un mismo quiosco reubicado una y otra vez en distintas plazas, calles y ciudades. Mi trabajo es un viaje de incógnito, oculto tras mi cubo y mi raqueta limpiacristales, por un territorio que cambia de paisaje a medida que el cuentakilómetros de la Kangoo va completando la ruta encomendada.

En un centro comercial donde ofrecen pistas de nieve fabricada y otros artificios comerciales, a las nueve y media el dios Consumo recibe sus preceptivas oraciones y conforta a sus feligreses con aire acondicionado, luces brillantes y bolsas de colores. A unos kilómetros, pueblos como Navares de Enmedio o Griñón disfrutan del efímero bullicio estival, los niños en bicicleta y las tertulias familiares en las terrazas. Vacaciones antiguas, de las de antes de la vida por encima de nuestras posibilidades.

A cinco minutos, un par de kilómetros y un quiosco de distancia, en Fuenlabrada, una mujer de mediana edad fuma tranquilamente sentada en un banco. Puede ser española, o quizá de algún país del este. Lleva el pelo corto y un saco de dormir que detona entre su aspecto de ciudadana convencional. Nos cruzamos una mirada de la que ambos huimos al instante. Ella apura el cigarrillo, se levanta y se mete en el cajero automático de uno de esos bancos cuyos desmanes hemos pagado entre todos sin que los que nos gobiernan tengan siquiera la decencia de reconocérnoslo. Pese a la obscena luminosidad que hace restallar el cajero, la mujer extiende su saco tranquilamente, coloca el resto de sus pertenencias en su cabecera y se echa a dormir. O lo que sea que se pueda hacer en su situación. Ya no la miro más. Me da vergüenza.

Alguien pasea un perro  y un tipo se desliza en su monopatín por la calle desierta. La noche avanza y echa el cierre a bares y terrazas. Ahora viajamos hasta el corazón de la gran ciudad. En la plaza de Lavapiés, a la una y media, varios centenares de personas comparten el alivio térmico de la noche en un ágora de conversaciones donde diversas lenguas conforman un muro de sonido ininteligible. Sentados en las escalinatas que dan acceso a un teatro, en las escaleras del metro o en los bancos del mobiliario urbano,  grupos de árabes , negros, suramericanos, indios y algunos españoles se reparten el espacio, ordenadamente, cada uno en su sector. Apenas una tienda de los chinos permanece abierta, y sólo una ocasional luz enmarcada por una ventana revela movimiento en el interior de los edificios, pero la plaza bulle de vida procedente de distintos rincones del planeta. Todo en unos cientos de metros cuadrados, abigarrado, confuso y colorido.

También hay algunos niños, como la pequeña mulata, de no más de cinco o seis años, que durante un par de minutos ronda curiosa alrededor del quiosco. Por fin me mira con sus grandes ojos negros, sin atreverse a preguntar. “Hola”, le digo. “Hola –me contesta tímida-, ¿lo vais a quitar?” “No, sólo lo limpiamos”, le respondo. Ella contesta un “¡ah!” de alivio y vergüenza y corre a reunirse con su madre, buscando la seguridad de sus faldas tras su pequeña aventura.

Son poco más de las cinco cuando, ya en la cochera central, apago el motor y tacho una jornada más en mi calendario laboral provisional. A la empresa le he dejado 132 kilómetros, ocho horas y 23 quioscos relimpios. A casa me llevo esas dos miradas.

Anuncios

10 comentarios to “Una noche y dos miradas”

  1. Yoli de Riaguas agosto 1, 2013 a 1:01 pm #

    Afiliate (a CCOO mejor, pero vale UGT). Conocerás gente como tú, harás amigos y podrás escribir de ello…En estas precariedades, la unión es imprescindible.
    Me está encantando tu serie; felicidades. La difundiré. A ver si coincidimos y me das detalles.
    Un abrazo
    Yoli de Riaguas

    • ildefonsogarcia agosto 1, 2013 a 2:28 pm #

      ¡Gracias, Yoli! ¡Qué bueno saber de ti! Es un placer tenerte como lectora. Y sí, desde luego, la unión es la única vía de defendernos de la precariedad. A ver si me paso un día por tu pueblo y nos tomamos una cervecilla. Besos.

  2. Carmen agosto 1, 2013 a 1:47 pm #

    Me ha encantado tu post, Ildefonso. Reflejas perfectamente las noches de un verano caluroso “como los antiguos”, como bien tu dices, en los que todo el mundo, niños y mayores, se reune en la calle intentando capturar un poco de aire fresco. Y esas dos miradas, nos las han hecho a todos, a través de sus ojos.
    Por cierto, me acaba de llegar tu libro “espejo sin azogue”, que tanto me ha recomendado Julio. Lo guardo como oro en paño para mis vacaciones. Me lo llevaré a mi lugar de descanso allá por el mes de octubre. Ya te comentaré. Mientras tanto ,me queda tu blog.

    • ildefonsogarcia agosto 1, 2013 a 2:30 pm #

      ¡Carmen, muchísimas gracias por tu comentario y por comprar mi libro! Me alegro de que te haya gustado el post, y espero que la novela no te defraude. Un beso.

  3. oskaraco agosto 2, 2013 a 4:41 pm #

    Gran crónica. Eso también forma parte de lo que has sacado en limpio de esa noche… Cualquiera de éstas, te busco en Griñón que es lo que me queda más cerca de tu ruta nocturna.

  4. Diana agosto 6, 2013 a 7:36 pm #

    Emocionante, como siempre.s

  5. Julio agosto 16, 2013 a 11:46 am #

    Tu noche nos llena de sensaciones, y la mezcla de nostalgia, dulzura y tranquilidad nos hace sentirnos los protagonistas de algún momento de nuestra vida:
    …“Me asomo a esos lugares como quien atisba furtivamente su propio hogar desde una ventana entreabierta, participando en un juego de espejos deformantes en el que ya no acierto a discernir cuál es el original y cuál su reflejo”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Tienes mi palabra

Aunque esté todo perdido...

Buongiorno Coco!

Ideas, Looks, Coco tips, Mi mundo y más...

Mis desesperiencias

Aunque esté todo perdido...

Pollock of Light

Twitter: @lluisbusse

enero11

Literatura para romper el tiempo.

¥en

La vida es tirar una moneda al aire y antes de que caiga saber lo que quieres que salga.

RIOJANDO

Beberse la vida como si fuera un reserva

Matt on Not-WordPress

Stuff and things.

sperezm.wordpress.com/

Notas al margen

Blog de Jack Moreno

Un blog de Joaquín Moreno sobre recursos, literatura y ciencia ficción

El bosque silencioso

Es el blog literario de Antonio Pavón Leal

incendios de nieve y calor

esto, trata de mi...

solgarcia15

A fine WordPress.com site

el justo miedo

el blog de Miguel Ors Villarejo

Caballitos de Troya

Otro sitio más de WordPress.com

9:30 | Están todos vivos

Por Miguel Máiquez

Tienes mi palabra

Aunque esté todo perdido...

Buongiorno Coco!

Ideas, Looks, Coco tips, Mi mundo y más...

Mis desesperiencias

Aunque esté todo perdido...

Pollock of Light

Twitter: @lluisbusse

enero11

Literatura para romper el tiempo.

¥en

La vida es tirar una moneda al aire y antes de que caiga saber lo que quieres que salga.

RIOJANDO

Beberse la vida como si fuera un reserva

Matt on Not-WordPress

Stuff and things.

sperezm.wordpress.com/

Notas al margen

Blog de Jack Moreno

Un blog de Joaquín Moreno sobre recursos, literatura y ciencia ficción

El bosque silencioso

Es el blog literario de Antonio Pavón Leal

incendios de nieve y calor

esto, trata de mi...

solgarcia15

A fine WordPress.com site

el justo miedo

el blog de Miguel Ors Villarejo

Caballitos de Troya

Otro sitio más de WordPress.com

9:30 | Están todos vivos

Por Miguel Máiquez

A %d blogueros les gusta esto: