Archivo | resistencia RSS feed for this section

De mariposas a gusanos

24 Jul

Vaya por delante una de Perogrullo: lo peor de quedarse sin trabajo es que con ello pierdes la pasta con la que pagabas tus facturas, tu ocio, tu independencia. Faltaría más. Sin embargo, existe otra pérdida mucho menos visible a corto plazo, pero que con el tiempo te horada como un gusano voraz, te despoja de tu identidad y relega tu anterior autoestima al cajón de los sueños que un día se te quedaron demasiado grandes.

Ocurre cuando con el paso de los meses de llamadas sin retorno uno empieza a preguntarse si volverá a trabajar alguna vez, si será capaz de llevar a casa dinero con el que volver a pagar las facturas, el ocio, la independencia y la identidad.  Porque estás ya más cerca del medio siglo que de la crisis de los cuarenta, y comienzas a tener la sensación de que por tu estación ya sólo cruzan vías muertas.

Sin embargo, de repente un buen día sucede lo inesperado. Es el caso de una amiga que llevaba dos años en paro -¿o eran tres?- y que a finales de la pasada primavera atisbó por fin un amago de resurrección laboral. Se trataba de un trabajo a media jornada en el aeropuerto, como auxiliar en tareas de atención al viajero.  Era una mierda de trabajo -como todos los que ahora nos llevan en volandas a la milagrosa recuperación económica que cada día cacarea el ministro Montoro y sus colegas de bancada azul-, pero a estas alturas ya ni siquiera hay que añadir este calificativo al término trabajo: nuevo empleo y mierda son ya conceptos redundantes, como mar salada, sangre roja o político corrupto.

En su vida laboral anterior, mi amiga disfrutaba de un buen ambiente, de un clima civilizado.  Recibía un trato respetuoso de superiores y compañeros, tenía un buen horario y un sueldo decente. Su identidad era la de una trabajadora competente que, como tantos otros, un día tuvo que pagar los platos rotos por la incompetencia de los tipos que se zampan desayunos de mil pavos servidos por camareros con pajarita en la sala de juntas, mientras deciden que hay que echar a la calle a otros cien padres y madres de familia. Para ir tirandillo.

Pero eso era agua pasada. Por eso mi amiga se enfrentó a su nueva oportunidad con la incertidumbre y la ilusión de los que vuelven a debutar tras una larga ausencia. Con vergüenza torera.

Ahora está abatida, muy triste, porque dos meses de malos tratos por parte de sus jefes –“¡búscate la vida!; ¿dónde te metes que ya tenías que estar aquí hace media hora?; ¿pero otra vez tienes que ir a mear?”-, turnos de trabajo infames y un trabajo físicamente fuera de su alcance han podido con ella. O así lo cree, al menos. Ha tirado toalla y se siente derrotada, inútil. Piensa que no ha estado a la altura de esta nueva oportunidad. La España de la recuperación y de los trabajos de explotación vil y descarada ha logrado por fin impactar de lleno en la línea de flotación de su identidad.

Porque de eso se trata, de que no sólo renunciemos a nuestros anteriores derechos laborales, a aquellos salarios decentes que te permitían saltar de mes en mes sin consultar acojonado tu cuenta bancaria desde el día cinco, sino de que también te despojes de tu identidad, de tu autoestima, de tu capacidad de exigir que te traten con respeto. Te hacen sentir como una mierda, porque así ellos te podrán tratar como tal con mucha más facilidad.   

Ahora mi amiga está hecha polvo, dándole vueltas a la cabeza, asimilando la nueva identidad que los esclavistas de toda la vida han diseñado para ella, para mí, para ti, para todos ustedes,  los nuevos pobres. Es el círculo perfecto: el empleo se recupera, dicen, pero los trabajadores somos cada vez más miserables y resignados. Se trata de toda una metamorfosis para devolvernos a nuestro verdadero ser. Como el dios de ellos manda.

Un beso para ella y para todos los que ahora, y desde hace tiempo, nos encontramos inmersos en este proceso de reconvertirnos de mariposas en gusanos (pasando antes por el estado de capullos, claro está). Esperemos que, al menos, en el futuro no nos falte la morera ni unos agujeritos en la tapa de la caja de cartón. Porque hasta los gusanos necesitamos respirar. Digo yo.

PD: Ayer leí que el  Banco de España  pide “incentivar el ahorro ante la previsible caída de la pensión media” en el futuro. Es un gran consejo, sobre todo teniendo en cuenta que hace un año esta misma institución proponía contratar parados por debajo del salario mínimo. Menos mal que entre esas buenas gentes que velan por nuestro futuro no falta el humor. Benditos sean.

Anuncios

¡Remad y vivid!

8 May

Imagen

El otro día provoqué el enojo de María Eugenia. Me dijo que me iba a comprar unos tirantes, para que no se me cayeran los pantalones, y le contesté que si en 47 años no había habido nadie capaz de corregir esa inexplicable malformación que me afecta, no creía que ella fuera capaz de lograrlo.

Fui un impertinente, pero es lo que tengo (y así me va). De todas formas, para congraciarme con ella, ayer despejé de papeles la gran mesa de reparto que tenemos en el departamento de servicios generales, para que la pudiese limpiar cómodamente. Ella sonrió condescendiente, casi con orgullo apenas disimulado, como una madre que sabe que su pequeño respondón quiere hacerse perdonar con un ingenuo gesto premeditado de cariño.

La verdad es que, en su afán por guiarme y hacer de mí un ordenanza de provecho, María Eugenia es a veces un poco impositiva, igual que una tasa. Como pasa con Hacienda, también sientes que te vigila. En ambos casos sé que es por mi bien, aunque a veces me duela. Perdóname, María Eugenia.

Mientras tanto, mis carruseles entre los tres edificios de la empresa ya se han hecho familiares para los trabajadores de la casa, y percibo que me van tomando cariño. Por ejemplo, ayer una de las más veteranas secretarias analizó de manera positiva mi reciente incorporación y la de mis compañeros procedentes de la empresa de servicios que ha sustituido con nuestra fuerza y entusiasmo laboral a los antiguos trabajadores del grupo, ERE mediante, “porque al fin y al cabo los que se han ido ya ganaron aquí mucho dinero, y por lo menos con su marcha se da trabajo a unos pobrecil… Estooo, a unas personas que no tenían nada”.

En mi condición de pobrecil… me sentí reconfortado con su cálido consuelo. “¡Y que no falte!”, como me anunció el otro día un señor con el que subimos mi carrito y yo en el ascensor, y a los que se refirió como una unidad indivisible: “¡Lo echarás de menos cuando llegues a casa!”. Mola mucho sentir esa empatía por parte de la gente con la que viajas colgado entre plantas –dicho así, es casi una experiencia lisérgica.

Y es que, al fin y al cabo, como también me anunció otra secretaria la pasada semana comentando unos recientes cambios que se han producido en la cúpula directiva del grupo, “esperemos que funcionen, porque aquí todos vamos en el mismo barco”. Son verdades como puños –por lo que duelen al impactar sobre uno-, que van curtiendo mi maltratado y huidizo corazón de pobrecil… Y yo tan agradecido. ¡Y que no falte!

Es curioso, porque por la noche, mientras exploraba con el mando a distancia de la tele un universo de canales del espacio exterior sin rastro de vida inteligente, me posé de pronto en una emisión ya avanzada de Ben-Hur. Y volví a ver a Charlton Heston pasar de batirse a cuadrigazos con Mesala a remar en galeras encadenado. Poco antes de que su nave se vaya al fondo del Mediterráneo, el almirante Quinto Arrio se dirige a los pobres infelices –perdón, quería decir pobrecils…- de este modo: “Ahora escuchadme, galeotes: a todos vosotros se os condenó. Os mantenemos vivos para servir esta nave. Por lo tanto remad, y vivid”. Menudos cabrones, los romanos. Menos mal que ahora vivimos en tiempos más civilizados.

En Twitter: @ildefonsogr

Identidades secretas (III): No hay golpe bajo para el duro fajador

14 Abr

boxeo-06

Cuando llego al trabajo, a las siete de la mañana, él ya lleva esperándome un buen rato. Preparado, otra vez, como cada vez, para saltar al ring. De puntillas. Anda ya más cerca de los sesenta que del medio siglo, pero se mantiene en forma. Él no tira la toalla. No puede permitirse lujos. En su cabeza rapada encierra el recuerdo de docenas de combates.

No fue lo bastante bueno como para llegar a ser profesional del boxeo, pero sí le sobró pasión para amar un deporte cuyo precio revela con orgullo mostrándome su nariz deformada. Supongo que por eso, por su aspecto algo fiero, la jefa le trata de usted cuando se lo presento.

Paso cuatro mañanas pegado a él, enseñándole los rudimentos de la rutina laboral que yo apenas he aprendido hace tres o cuatro semanas. Ha estado muchos meses de baja, por la fractura que la moto con la que se ganaba la vida como mensajero le causó en una tibia, al caérsele encima. Un puñetazo más y otra derrota por KO. Pero volvió al ring, no le quedaba otra. Y tras varios servicios sin continuidad en la empresa para la que trabaja desde hace varios años parece que le han encontrado acomodo aquí, en los mismos pasillos que yo recorro cada día, y que desde ahora compartiremos en turnos rotatorios, en semanas de doce asaltos.

“La noche es más dura”, me dice, evocando los quince años en los que se ganó la bolsa como portero de discoteca. Y, al mismo tiempo, recuerda con un brillo en la mirada aquella época en la que su jornada laboral comenzaba con la apertura de los After Hours en Madrid, a las seis de la mañana.

Viejas batallas sin medallas ni cinturones de campeón, de recuerdos oxidados a los que imagino que alguna vez tratará de sacar algo de brillo entre viaje y viaje, del edificio tres al uno, y de vuelta a recepción para volver a cargar el carrito, “la freidora”, como la llamamos por la forma de sus dos bandejas rectangulares, cercadas con rejillas de metal. Putas tuercas que sobresalen de las ruedas y topan con todas las puertas. Tuercas puercas.

Me cuenta que, aunque ya no combate, sigue subiéndose cada poco al cuadrilátero para hacer guantes con algún amigo, también veterano de mil batallas, pero que de cuando en cuando se sube con él al ring algún chaval fogoso y retador. “En cuanto te ven te quieren asustar, como diciendo: ‘se va a enterar, el viejo éste’. Pero la experiencia vale mucho, ¿sabes? Ellos sólo quieren ir a golpearte en la cabeza, pero se olvidan de cubrirse abajo, y es cuando les metes el puño un par de veces en el hígado y así ya saben que deben ir con más cuidado”.

El último día de tutoría se niega a que actúe en su compañía más que como mero observador. “Tú quieto, déjame hacerlo solo a mí. Si ves que me equivoco, me lo dices, pero nada más”. Y así es como le veo trabajar durante esa mañana de sábado, aprendiendo a reconocer sin ayuda los rincones de su nuevo ring, manteniendo alta la guardia. Como debe ser. Y sin miedo al próximo round. Ni dudas, porque no caben en este combate.

Mi compañero es, como se anunciaba antes en los viejos carteles de boxeo, un duro fajador. No es fácil tumbar a gente así, que sabe aguantar en pie cada madrugón y cada nuevo golpe bajo que les proporciona la vida y este mercado laboral cada vez más infame. Nos siguen pegando abajo, que diría Miguel Ríos, otro duro fajador. Pero continuamos resistiendo, obstinados. Aunque a veces casi nos cuenten diez y nos salve la campana, agarrados a las cuerdas. Qué remedio.

Tienes mi palabra

Aunque esté todo perdido...

Buongiorno Coco!

Ideas, Looks, Coco tips, Mi mundo y más...

Mis desesperiencias

Aunque esté todo perdido...

Pollock of Light

Twitter: @lluisbusse

enero11

Literatura para romper el tiempo.

¥en

La vida es tirar una moneda al aire y antes de que caiga saber lo que quieres que salga.

RIOJANDO

Beberse la vida como si fuera un reserva

Matt on Not-WordPress

Stuff and things.

Blog de Jack Moreno

Un blog de Joaquín Moreno sobre recursos, literatura y ciencia ficción

El bosque silencioso

Es el blog literario de Antonio Pavón Leal

incendios de nieve y calor

esto, trata de mi...

solgarcia15

A fine WordPress.com site

el justo miedo

el blog de Miguel Ors Villarejo

Caballitos de Troya

Otro sitio más de WordPress.com

9:30 | Están todos vivos

Por Miguel Máiquez

Tienes mi palabra

Aunque esté todo perdido...

Buongiorno Coco!

Ideas, Looks, Coco tips, Mi mundo y más...

Mis desesperiencias

Aunque esté todo perdido...

Pollock of Light

Twitter: @lluisbusse

enero11

Literatura para romper el tiempo.

¥en

La vida es tirar una moneda al aire y antes de que caiga saber lo que quieres que salga.

RIOJANDO

Beberse la vida como si fuera un reserva

Matt on Not-WordPress

Stuff and things.

Blog de Jack Moreno

Un blog de Joaquín Moreno sobre recursos, literatura y ciencia ficción

El bosque silencioso

Es el blog literario de Antonio Pavón Leal

incendios de nieve y calor

esto, trata de mi...

solgarcia15

A fine WordPress.com site

el justo miedo

el blog de Miguel Ors Villarejo

Caballitos de Troya

Otro sitio más de WordPress.com

9:30 | Están todos vivos

Por Miguel Máiquez

Tienes mi palabra

Aunque esté todo perdido...

Buongiorno Coco!

Ideas, Looks, Coco tips, Mi mundo y más...

Mis desesperiencias

Aunque esté todo perdido...

Pollock of Light

Twitter: @lluisbusse

enero11

Literatura para romper el tiempo.

¥en

La vida es tirar una moneda al aire y antes de que caiga saber lo que quieres que salga.

RIOJANDO

Beberse la vida como si fuera un reserva

Matt on Not-WordPress

Stuff and things.

Blog de Jack Moreno

Un blog de Joaquín Moreno sobre recursos, literatura y ciencia ficción

El bosque silencioso

Es el blog literario de Antonio Pavón Leal

incendios de nieve y calor

esto, trata de mi...

solgarcia15

A fine WordPress.com site

el justo miedo

el blog de Miguel Ors Villarejo

Caballitos de Troya

Otro sitio más de WordPress.com

9:30 | Están todos vivos

Por Miguel Máiquez